Finaliza el proceso de diagnóstico del agua en Maputo
Este mes, la Rut y el Marco cierran el proceso de diagnóstico del agua iniciado por Txell y Víctor en 2024, todos ellos voluntarios del Programa de Conocimiento de la Realidad (PCR), conjuntamente con las entidades que trabajamos en Maputo.
Durante este proceso, en los últimos meses se ha llevado a cabo un análisis participativo y exhaustivo, con la implicación de las asociaciones de agricultoras, las contrapartes locales y varias instituciones públicas. Su colaboración a través de reuniones, entrevistas, observaciones y estudios ha sido clave para recoger las necesidades y preocupaciones actuales en relación con la gestión del agua.
El objetivo principal del diagnóstico ha sido evaluar los recursos hídricos disponibles, analizar las fuentes de agua existentes, estudiar los métodos de regadío actuales y, finalmente, elaborar propuestas de mejora. Como parte del proyecto, también se han elaborado mapas que identifican las zonas inundables dentro de la superficie total de cultivo y dónde están situados los pozos.
Actualmente, la mayor parte de los métodos de regadío utilizados son manuales. Esta tarea, realizada principalmente por mujeres agricultoras de edad avanzada, requiere un gran esfuerzo físico y consume mucho tiempo, especialmente durante las épocas más calurosas, cuando hay que regar como mínimo tres veces en el día.
El cambio climático está provocando consecuencias hídricas importantes en el país, con periodos de sequía cada vez más largos e intensos, alternados con episodios de lluvias torrenciales que a menudo causan inundaciones y la contaminación de las fuentes de agua. Esta variabilidad extrema afecta gravemente la disponibilidad y la calidad del agua, dificultando la planificación del regadío y poniendo en riesgo la producción agrícola.
Este informe es de gran importancia, puesto que el agua no solo se usa para el regadío, sino también para el consumo humano durante las largas jornadas a la machamba (huerto comunitario).
Por todo esto, el informe resultante de este diagnóstico no solo servirá para entender mejor la realidad actual, sino también como punto de partida para diseñar intervenciones futuras. Quiere ser una herramienta útil para impulsar prácticas agroecológicas más eficientes, reforzar la resiliencia de las comunidades ante el cambio climático y garantizar una gestión justa y sostenible de los recursos hídricos. Y así tener una base sólida con información actualizada para en un futuro continuar trabajando junto a las comunidades para transformar este diagnóstico en acciones concretas y sostenibles a largo plazo.
Este trabajo nos aproxima algo más a los objetivos de soberanía alimentaria, empoderamiento y justicia que seguimos desde ISF. Esperamos poder compartir el informe lo antes posible.
