Sostenibilidad ambiental, economía solidaria para el desarrollo económico local

Presentación del proyecto

El objetivo del proyecto es fomentar la emprendeduría económica local, con el enfoque de género, economía solidaria y sostenibilidad ambiental en las provincias de Jaén y San Ignacio, Cajamarca, mejorando los ingresos económicos de las familias productoras de café, cacao y derivados del corcho, mediante negocios cooperativos y/o asociativos de productos agroecológicos de calidad, con certificación orgánica y comercio justo.

Contexto y antecedentes

Desde el año 2005 hasta 2012, ISF implementó el Programa Andino de Electrificación Rural y Acceso a las Energías Renovables (PAER). El objetivo de este programa era adoptar elementos que contribuyan a superar barreras que impidan o frenen el desarrollo energético rural en la Zona Andina y, como consecuencia, el Desarrollo Humano en todas sus dimensiones. En el año 2008 se desarrolló el primer proceso de planificación energética provincial, en la provincia de San Pablo (Cajamarca). En 2009 se inició la segunda fase del PAER, en la que se implementó un sistema productivo en la comunidad La Ramada (distrito José Sabogal, San Marcos), basado en el uso de las energías renovables con enfoque de economía solidaria, que promueve el asociacionismo y la redistribución de roles de género, así como la participación de la población en la toma de decisiones políticas a nivel distrital. Esta nueva estrategia está demostrando tener un impacto muy positivo en la población, ya que están apareciendo nuevas dinámicas organizativas a nivel comunitario, los y las agricultoras están más motivadas para incidir en las políticas municipales, las mujeres están viendo reforzadas sus oportunidades de desarrollo y mejoradas las técnicas productivas a nivel de rendimientos y de sostenibilidad ambiental.

Durante los años 2012 y 2013, ISF Cataluña con Grufides desarrollaron el proyecto: La economía solidaria, un modelo para el desarrollo local y la gestión ambiental concentrados en la cuenca del río Crisnejas, en el distrito de Ichocán, en el que se ha desarrollado una experiencia de producción orgánica en la comunidad de Llanapacha, formalizándose una asociación de productores y productoras que, gracias a los nuevos conocimientos adquiridos, a su capacidad de trabajo, organización y participación, han logrado acceder a la marca colectiva “Frutos de la Tierra “, que certifica productos orgánicos. El municipio ha incorporado a sus políticas territoriales el enfoque de economía solidaria, de manera que se implementará mediante el sistema de gestión del eje económico. La comunidad de Llanupacha ha implementado la producción orgánica dirigida a mercados locales, en coordinación con organizaciones provinciales y regionales que apoyan y promueven la comercialización de los productos.

A medida que las actividades de los proyectos han ido avanzando, se ha podido identificar la necesidad de trabajar más en contacto con la parte productiva, es decir, se ha visto la necesidad de la promoción del uso productivo de las energías renovables, desde un punto de vista técnico y político, incluso cuando se utilicen tecnologías apropiadas.

El proyecto: “Construyendo gobernabilidad y desarrollo sostenible desde la gestión participativa del territorio en Cajamarca, Perú”, ejecutado conjuntamente con la Municipalidad Provincial de Jaén en los años 2013 y 2014, ha permitido identificar la problemática de la zona de intervención y de los grupos destinatarios.

Por otra parte, una pasantía desarrollada en Barcelona por parte del alcalde de la Municipalidad Provincial de Jaén y un productor de la zona durante el mes de mayo de 2016, ha servido para motivar la incorporación a las políticas públicas municipales de Jaén, el enfoque de género y de economía solidaria, a través de la réplica de algunas de las experiencias exitosas identificadas en Barcelona. También se han podido conocer experiencias en cooperativismo y comercio justo.

Ubicación geográfica

La intervención se lleva a cabo en las provincias de Jaén y San Ignacio, del Departamento de Cajamarca, Perú, pertenecientes al Corredor Económico del Norte de Cajamarca.

Jaén tiene una ubicación geográfica que intersecta un eje vial de categoría nacional y un eje vial de categoría internacional con Ecuador, actuando como un centro de atracción estratégica binacional (ruta del corredor Bioeánico Norte Oriental). Posee una extensión superficial de 5,232.57 km2 y está compuesto por 12 distritos. La ciudad de Jaén es la segunda ciudad más grande de la región de Cajamarca y ha concentrado altos índices de inmigración y emigración, debido a su conexión geográfica con las ciudad de Chiclayo y Trujillo, en la costa, y Bagua y Chachapoyas, en la selva. Cuenta con una geografía accidentada caracterizada por bosques tropicales secos del Marañón y bosques de neblina. Forma parte de las cuencas del Chamaya, Alto Marañón y Chinchipe.

San Ignacio es la provincia ubicada en el norte de los Andes peruanos entre los ríos Blanco, Tabaconas y Canchis y la selva alta, frontera con el país de Ecuador. Tiene una extensión de 4.990,30 km2 y está dividida administrativamente en 7 distritos. Se caracteriza por ser una zona de bosques montañosos casi permanentemente lluviosos y nublados, con algunos valles de bosque seco.

Análisis y justificación de la acción

La explotación de recursos naturales en América Latina es de larga duración, pero ha visto un incremento significativo de la inversión extranjera en el ámbito de la industria extractiva desde el inicio de los años 90, en el marco de las políticas neoliberales implementadas en toda la región.

Concretamente, en Perú, la explotación de los recursos naturales fue impulsada por las reformas neoliberales del gobierno autoritario de Alberto Fujimori, y se ha consolidado tras el retorno a la democracia en los gobiernos posteriores mediante acuerdos de libre comercio y políticas de privatización, facilitando la inversión extranjera, sobre todo minera, de hidrocarburos e hidroeléctricas. Actualmente, la minería representa un 60% de las explotaciones peruanas y un 7% del PIB, ahora bien, sólo el 2% del empleo de la población económicamente activa. El departamento de Cajamarca, en el norte de Perú, está en el primer grupo de departamentos con el mayor nivel de pobreza (entre el 52,7% y el 57%) y pobreza extrema (entre el 15,8% y el 24,1 %) del país. El contexto de Cajamarca, caracterizado por los altos índices de pobreza y una población mayoritariamente rural, determina un fuerte arraigo de la población a las actividades agropecuarias, lo que contrasta con la priorización por parte del Gobierno Central de actividades extractivas en la región. Es este el caso de la actividad minera, que hasta enero de 2015 había declarado bajo interés minero el 32,55% de la superficie del departamento, haciéndose cargo de 30 proyectos mineros, uno de ellos el más grande de América Latina (Minera Yanacocha), y el desarrollo de grandes centrales hidroeléctricas en la cuenca del río Marañón.

Con todo lo comentado, el proyecto se enmarca en un contexto donde la población rural es agrícola y presenta altos índices de pobreza y carencias en los servicios básicos. Las actividades agrícolas de la población son, en muchos casos, de autosuficiencia, ya que presentan escasa productividad y tecnificación, generando productos de baja calidad, sumando problemas en la comercialización por la falta de buenas vías de comunicación y el abuso de intermediarios, y por tanto, no cuentan con un mercado justo para sus productos.

Fruto de la experiencia previa de ISF en el Departamento de Cajamarca, y específicamente en las provincias de Jaén y San Ignacio, con el Municipio de Jaén y con organizaciones sociales y productivas locales, se han podido identificar las necesidades y problemáticas de estos grupos de productores y productoras agroecológicas que, a pesar de realizar prácticas sostenibles ambientalmente, carecen de asesoría técnica, formalización y orientación en tecnificación de la producción y la comercialización de los productos. Estos pequeños productores y productoras de café, cacao, miel y otros productos, identificaron la necesidad de asociarse para poder acceder a asesoramiento técnico en producción, manufactura y comercialización, de manera que les permita mejorar sus ingresos económicos, y así, mejorar su autonomía y su calidad de vida, y también, en el fortalecimiento de capacidades en el reconocimiento y exigibilidad de sus derechos. Con este objetivo se creó una Coordinadora de Productores Agroecológicos, que engloba a diferentes asociaciones de productores/as, pero también pequeños empresarios particulares.

Para poder atender las dificultades y necesidades de los productores y productoras, se lleva a cabo este proyecto, con el objetivo de promover cadenas productivas agroecológicas, incorporando el enfoque de economía solidaria y sostenibilidad ambiental, asegurando procesos democráticos en la toma de decisiones que tengan en cuenta los intereses y necesidades de la población. Se ha identificado la oportunidad de implementar algunas tecnologías apropiadas para el proceso productivo, que servirán como elemento demostrativo para una posterior réplica, basándose en la experiencia previa de ISF en este ámbito.

Estrategia y metodología de intervención

Por todo lo expuesto anteriormente, ISF, junto con Grufides, se ha propuesto seguir una línea estratégica de inclusión del modelo de economía solidaria y sostenibilidad ambiental, tanto a nivel de organizaciones de base, como de las instituciones públicas, así como de la mejora de la productividad agropecuaria y el empoderamiento local a través de la capacitación, asistencia técnica y la inclusión de tecnologías apropiadas.

El proyecto actual es, por tanto, la continuidad de las acciones iniciadas en 2015, ya que, tanto las organizaciones productivas, como el gobierno local, han visto conveniente continuar fortaleciendo aspectos que se consideran exitosos y de incorporar nuevos componentes identificados.

Por tanto, se sigue la línea de empoderamiento de las organizaciones de productores y productoras agroecológicas, mediante modelos de economía solidaria que permitan obtener más ingresos de la oferta y venta conjunta de los productos, con un enfoque de género, interculturalidad y sostenibilidad ambiental. Esto pasa por un programa de capacitación profesional de emprendimiento colaborativo en estas organizaciones con diferentes fases de actuación:

  • Formación de capacidades en asociacionismo y cooperativismo, mediante la realización de un curso dirigido a aquellas iniciativas colectivas con vocación transformadora identificadas.
  • Asesoramiento para la implementación de los emprendimientos colaborativos, con el propósito de instalar capacidad y/o habilidades empresariales que permitan contribuir a una adecuada puesta en funcionamiento y/o desarrollo de sus negocios, mediante el asesoramiento en buenas prácticas agropecuarias, en la elaboración de planes de negocios, gestión y comercialización.

Este programa de capacitación profesional se llevará a cabo siguiendo la modalidad de extensión agraria, que es un proceso educativo para pequeños productores agrarios, con el objetivo de formar promotores/as agropecuarias que a la vez replicarán el conocimiento adquirido a otros productores y productoras, de manera que se consiga un mayor alcance e impacto en la mejora de las capacidades y competencias en técnicas de producción y transformación orientadas a la certificación orgánica y de comercio justo. Un elemento de valor añadido de esta modalidad educativa es la posibilidad de ofrecer formación técnica agropecuaria a los hijos e hijas de los productores y productoras, ofreciendo una alternativa ocupacional para, de este modo, evitar la migración del campo a la ciudad en busca de trabajo, que normalmente es informal y mal remunerado.

También se busca que las asociaciones y cooperativas de productores y productoras accedan a la innovación tecnológica con energías limpias para mejorar la calidad de su producto y, de este modo, poder acceder a certificaciones orgánicas y de comercio justo. La certificación orgánica exige utilizar técnicas saludables para la familia productora, la comunidad y los consumidores, mejorar el suelo y proteger y gestionar correctamente los recursos naturales como el agua, el aire y la biodiversidad, con lo cual, las tecnologías basadas en energías renovables, son muy útiles. En este aspecto, mediante colaboraciones con las universidades y la aportación del voluntariado, se ha contribuido al diseño y construcción de soluciones innovadoras, siempre utilizando tecnologías apropiadas. De la construcción de estas tecnologías se han elaborado manuales técnicos y capacitaciones técnicas. Estas soluciones son, por un lado, tecnologías para la transformación de los productos agropecuarios, tales como secadores y deshidratadores solares, y por otro, sistemas de tratamiento y aprovechamiento de residuos orgánicos y aguas residuales, como son la fitorremediación, la biodigestión anaeróbica o el compostaje. Se trata de tecnologías que suponen una propuesta de saneamiento ambiental, porque con el tratamiento de las aguas residuales se ayuda a prevenir la contaminación de los recursos hídricos y se reduce el consumo de agua mediante la reutilización de aguas residuales tratadas para la agricultura; y un ahorro energético, ya que, como subproducto de la biodigestión anaeróbica se obtiene biogás, que permite reducir el consumo de combustibles fósiles, disminuyendo el coste económico y la emisión de gases de efecto invernadero, y también biol y compuesto orgánico, que se pueden utilizar como fertilizantes; y además, los secadores y deshidratadores solares permiten reducir el consumo de combustibles fósiles al utilizar energía solar.

Beneficiarios/as e impactos esperados

La población destinataria del proyecto son las personas productoras, transformadoras y comercializadoras agroecológicas de las provincias de Jaén y San Ignacio, que forman parte de familias rurales campesinas y nativas en situación de pobreza y pobreza extrema. Sus ingresos provienen principalmente de la venta de café, cacao, miel y otros productos agroecológicos, presentando limitadas capacidades en técnicas y prácticas en la producción y la transformación de productos ecológicos, con lo cual, hay que sumar la inadecuada infraestructura y equipamiento del que disponen, y esto hace que sus productos sean de baja calidad y no opten a certificación ni registro sanitario. Además, las organizaciones de productores y productoras no se encuentran formalizadas, no cuentan con planes de negocio y tienen conocimientos técnicos en gestión y comercialización limitados.

Además, el presente proyecto pretende sensibilizar a funcionarios/as y autoridades involucradas en la extensión rural, en los beneficios ambientales y económicos de la implementación de tecnologías apropiadas, que pretendan dar respuesta a problemas ambientales y que sirvan como experiencia piloto y demostrativa.

Las soluciones adoptadas permiten aumentar el valor añadido del producto al mejorar el proceso productivo; mejorar la eficacia de la productividad al reducir tiempo y trabajo físico; reducir costes de producción al utilizar energías renovables más económicas; generar productos orgánicos con mejores precios en el mercado. Contribuyen a mejorar los ingresos económicos de las familias y a la creación de microempresas y generación de trabajo, lo que mejora las condiciones de vida. Contribuyen también al saneamiento ambiental, al permitir el tratamiento de las aguas residuales del proceso productivo; a la reducción de gases de efecto invernadero y la deforestación, al reducir la combustión de combustibles fósiles o biomasa al ser sustituidos por energías renovables; a la disminución de vectores y olores provenientes de las aguas residuales; el consumo de productos orgánicos, al utilizar fertilizantes orgánicos. Lo que mejora la calidad del ambiente y por consecuencia directa, la salud de las familias.

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