Nuevo Informe. La emergencia habitacional y la pobreza energética en Barcelona y sus efectos en la salud desde una perspectiva de género

Nuevo Informe. La emergencia habitacional y la pobreza energética en Barcelona y sus efectos en la salud desde una perspectiva de género

El informe ofrece un diagnóstico de los impactos que tiene en la población de Barcelona la crisis de vivienda y la pobreza energética. A través de datos reales, evidencia los impactos en la salud de la ciudadanía, con un efecto mayor en las mujeres.

Hoy 4 de octubre, presentamos el segundo informe de la serie de «Radiografías de la situación del derecho a la vivienda, la pobreza energética y su impacto en la salud en Barcelona», elaborados conjuntamente entre la Alianza contra la Pobreza Energética (APE), Ingeniería Sin Fronteras (ISF), el Observatorio de los Derechos Económicos Sociales y Culturales (Observatorio DESC), la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y la Agencia de Salud pública de Barcelona (ASPB). Que pretende profundizar los efectos de la emergencia habitacional desde una perspectiva de género.

El estudio se ha elaborado a través de los miembros de la PAH y/o de la APE que han aceptado responder un cuestionario de unos 40 minutos de duración suministrado cara a cara por personas voluntarias cada lunes en la sede de la PAH y cada 2 miércoles en la sede de la APE. El cuestionario incluye 247 preguntas sobre aspectos demográficos y económicos, preguntas sobre su vivienda y la problemática asociada, sobre el uso de suministros y problemas asociados y sobre su propia salud y la salud de uno de los niños del hogar entre 6 y 14 años escogido aleatoriamente. El estudio comenzó en junio de 2017 y los datos que se analizan en el presente informe incluyen información de las 167 personas encuestadas a fecha del 28 de mayo de 2018.

Del análisis de los datos destaca que la mayoría de las personas entrevistadas eran mujeres, personas nacidas en un país extranjero (aunque la mayoría hacía 10 años o más que vivían en España). La mitad se encontraban en paro y sus problemas económicos habían derivado en una situación de inseguridad alimentaria (se habían visto obligadas a reducir la cantidad de sus comidas o a saltarse alguna).
Aproximadamente la mitad de las personas refirieron algún tipo de inseguridad residencial (mayoritariamente, en riesgo de desahucio), y una de cada cuatro personas inseguridad derivada de un régimen de tenencia insegura. Una de cada cinco personas había sufrido algún desahucio los últimos 5 años, y una de cada cuatro había tenido que ocupar o había vivido de acogida en casa de algún familiar o amistades. En cuanto a los suministros básicos, cuatro de cada cinco personas sufrían pobreza energética.

En relación al estado de salud, en primer lugar hay que destacar que, para casi todos los indicadores analizados, las mujeres presentaron peores resultados en salud que los hombres.

En segundo lugar, si comparamos los diferentes indicadores con la población general de la ciudad de Barcelona, podemos observar cómo, en casi todos, las personas encuestadas presentan peores resultados. En cuanto a la salud percibida, los hombres presentaban dos veces peor salud, las mujeres tres veces. En relación a los trastornos crónicos, los resultados variaban según el tipo, pero la proporción en personas de la PAH y/o la APE es de aproximadamente el doble en comparación con la población general. En el caso de la salud mental, las diferencias son mucho más elevadas, 5 veces más los hombres y 4 veces más las mujeres. También se observan grandes diferencias en el número de visitas a urgencias: son más del doble los hombres y casi 5 veces más las mujeres que visitaron un servicio de urgencias más de 3 veces el último año que los hombres y mujeres de Barcelona ciudad . En cuanto a las conductas relacionadas con la salud, no se observaron grandes diferencias entre las personas entrevistadas y la población general.

También se analizó la relación de dos de los principales indicadores de salud (salud percibida y salud mental) con algunas variables socioeconómicas y de características de la vivienda, análisis que solo fue posible en mujeres. Aunque la mayoría de resultados no son concluyentes debido al bajo número de personas que se pudo analizar, parece que existe una tendencia a que las mujeres de menor nivel educativo y clase social más desfavorecida presenten peor salud, efecto que también se observó en las mujeres en paro y con inseguridad alimentaria. Sí hay que destacar que las mujeres con apoyo social inadecuado presentaron peor salud en ambos indicadores en comparación con las que tenían apoyo adecuado. Sobre la relación con las condiciones de la vivienda, los resultados sugieren que las mujeres que están en situación de empleo presentan peor salud mental y que la suma de inseguridades (residencial, energética y alimentaria) les empeora la salud. Cabe destacar también que la salud mental fue peor en las mujeres que hacía poco tiempo estaban en la PAH.

Finalmente, un dato relevante en niños de 6 a 14 años: hay que destacar que su estado de salud general (referido por el adulto) resultó ser mucho peor en comparación con sus iguales en la ciudad de Barcelona y presentaron peores resultados en calidad de vida.

El informe consta también de una parte de recomendaciones dada la magnitud del problema habitacional que existe en España y, en concreto, en la ciudad de Barcelona, donde las más relevantes son las siguientes:

  1. Trabajar para atenuar los efectos en la salud de las personas afectadas por estas problemáticas, asegurando un acompañamiento adecuado a estas personas desde Servicios Sociales y las Oficinas de Vivienda, garantizar el acceso universal a los Servicios Sanitarios y tratar la salud de forma integral, incorporando la visión de los determinantes sociales de la salud e intentar no sobremedicalizar problemas sociales.
  2. Fomentar el trabajo en red e intersectorial. Servicios Sociales, Vivienda, Justicia y Salud deben trabajar de forma conjunta y coordinada para abordar de la mejor manera posible esta problemática.
  3. Crear o mejorar los sistemas de información relativos a estas problemáticas.
  4. Finalmente, hay que poner en marcha políticas que reduzcan la magnitud del problema, que garanticen el acceso a los suministros y a una vivienda digna para todos.
    Pueden descargar el informe completo aquí (link) y si están interesadas en poder hacer una charla sobre el tema o entrevista no duden en contactar con nosotros.

Podéis descargar el informe completo aquí (en catalán). Si estáis interesadas en hacer una charla sobre el tema o entrevista no dudéis en contactarnos.