Las cooperativas textiles frente a las maquilas y la globalización

Las cooperativas textiles frente a las maquilas y la globalización

Tania C

Las maquilas son empresas extranjeras que se instalan en los países en desarrollo para la fabricación en masa de productos con mano de obra barata cuyo destino final es un país desarrollado. Las maquilas se ubican en ciertas zonas industriales donde no se pagan impuestos. Estas zonas francas son habilitadas por los gobiernos de los países en desarrollo para favorecer la inversión extranjera.

En el Salvador hay muchas maquilas dedicadas al sector textil. Algunas maquilas permiten realizar algunas tareas desde el propio domicilio de las empleadas. Como por ejemplo, aprovechar las prendas inservibles del negocio de segunda mano para deshilarlas, obteniendo así nuevos hilos a precios bajos con los que hacer nuevos productos como peluches. También la realización de bordados para decoraciones de prendas.

Para algunas mujeres que viven en zonas aisladas de El Salvador, trabajar para la maquila desde su casa es la única posibilidad de trabajo, teniendo que desplazarse solo los días de entrega del trabajo o recogida de encargos (bultos de telas). Sin embargo, el trabajo no es para nada idílico, para conseguir 1 libra (0.45 kg) de hilo deshilachado se necesitan 4 días de trabajo y la maquila paga solamente a 0.25 USD por libra. La precariedad de algunas familias es tal, que algunos de los niños participan ayudando a deshilachar para poder ir más rápido saltándose así la escuela.

Los bajísimos salarios es solo una de las violencias que sufren las mujeres que trabajan para las maquilas. Las organizaciones de Derechos Humanos trabajan concienciando a las mujeres sobre su situación laboral y organizando nuevas posibilidades laborales.

Antes no éramos conscientes de nuestra la explotación laboral, pensábamos que no había otra alternativa” y también confiesa que cuando empezaron a demandar por sus derechos laborales la maquila dejó de darles trabajo. Fue entonces cuando con la ayuda de una ONG empezaron a trabajar en su propio proyecto: crearían sus propios productos textiles mediante la creación de una cooperativa.

Así las mujeres de Panchimalco se organizaron y dejaron de trabajar para la maquila. Crearon ACOPANCHI y empezaron a aprender sobre mercadeo patronaje, diseño y confección y han creado su propia línea de ropa recuperando además el tradicional tejido Pancho.

¿Qué les aporta una cooperativa a estas mujeres? Las cooperativas son entidades jurídicas empresariales que debido a estructura permiten tomar decisiones más democráticas donde los liderazgos se comparten más. Además, todas las cooperativistas son dueñas de la empresa por igual. Permiten también trabajar colectivamente compartiendo la maquinaria y el espacio sumando el esfuerzo de cada mujer para la consecución del fin común. Los beneficios también se reparten de forma igualitaria. En definitiva, las cooperativas son una forma de organizar el trabajo de igual a igual y donde (por ende) se respetan los derechos laborales.

Sin embargo, las mujeres de ACOPANCHI tienen un gran reto: competir en el mercado con su ropa artesanal y precios justos frente a la globalización.

Le pregunto a M. de ACOPANCHI que quien compra sus productos. Ella me responde que la gente de la localidad no puede permitirse pagar 10 USD por una camisa cuando pueden conseguir una de segunda mano que llega de los Estados Unidos por 2 USD, por eso habitualmente solo compran los pocos turistas que llegan a El Salvador.

Y es que, con un salario mínimo de 300 USD y una gran influencia del estilo de vida estadounidense, para la mayoría de salvadoreños comprar ropa comercial de segunda mano es la solución para poder vestir “de una forma decente”.

En definitiva, donar ropa usada en los países occidentales quizá no sea tan buena idea ya que se fomenta el negocio de la ropa de segunda mano que destruye con los bajos precios las economías textiles locales e incide con el estilo de vestir occidental. Ya lo sabemos: comprar menos, comprar justo, comprar artesano, es un acto de justicia ambiental y social.