Alertamos en el Parlamento Europeo del riesgo de debilitar la Directiva Marco del Agua
Ayer 24 de marzo, Ingeniería Sin Fronteras, junto con el European Water Movement, European Environmental Bureau, ClientEarth y EPSU, llevamos al Parlamento Europeo un mensaje claro: la revisión de la Directiva Marco del Agua no es una cuestión técnica, sino profundamente política.
El debate, organizado por Diana Riba, Vicent Marzà (Verdes, ES) y César Luena (S&D, ES), puso sobre la mesa los riesgos de subordinar la protección del agua a los intereses industriales y a la carrera por las materias primas críticas.
“Sabemos que necesitamos materias primas para la transición, pero si eso implica destruir ríos y lagos, no podemos llamarlo transición”, afirmó la eurodiputada Diana Riba.
En la misma línea, Vicent Marzà advirtió: “La contaminación del agua por nitratos o pesticidas no es una excepción, es estructural. Introducir nuevas excepciones al principio de no deterioro no es simplificar, es desregular”.
Para César Luena, la cuestión es de fondo: “El agua es un bien común. No puede quedar subordinada a intereses económicos a corto plazo”.
La Directiva Marco del Agua, una de las normativas más avanzadas de la UE en protección ambiental, ya fue evaluada en 2019. La conclusión fue clara: no hace falta debilitarla, sino aplicarla plenamente.
Sin embargo, la Comisión Europea anunció en diciembre de 2025 su intención de revisarla para facilitar proyectos vinculados a materias primas críticas. Para las organizaciones, esto responde más a presiones económicas que a necesidades reales.
“Esta revisión desvía recursos de los problemas reales y frena la innovación que Europa necesita. Es un mal acuerdo para la ciudadanía y para el clima”, señaló Sara Johansson, del European Environmental Bureau.
Los datos refuerzan esta preocupación: el 69% de las reuniones de la Comisión han sido con la industria, frente a solo un 16% con la sociedad civil. Un desequilibrio que evidencia quién está marcando la agenda política.
Tal como afirmó Cléo Moreno, de ClientEarth: “Europa todavía está pagando los costes de la contaminación minera del pasado; no deberíamos repetir los errores del pasado”.
La realidad es alarmante: solo el 29% de las aguas superficiales de la UE están en buen estado químico, mientras que el 78% de la ciudadanía reclama más protección, no menos.
Como afirmó Dante Maschio, de Ingeniería Sin Fronteras: “Sabemos que los intereses privados responden a intereses muy concretos. Pero también sabemos que no sirven al bien común, y que después de la minería vendrá el lobby agroalimentario y todos los demás. Nos preocupa el efecto en cadena de una revisión como esta. En el Estado español, gracias a la Directiva, hemos conseguido frenar trasvases y establecer un control riguroso del río Ebro y sus afluentes, contribuyendo también al bienestar de la sociedad.”
Para Josep Sabaté, Plataforma en Defensa del Ebro: “En nuestro territorio, la llegada de la Directiva Marco del Agua supuso un punto de inflexión en la movilización social contra el Plan Hidrológico Nacional. Las directivas ambientales europeas –de Agua, Aves y Hábitats– junto con la movilización social, fueron una pieza fundamental para frenar las grandes obras hidráulicas del gobierno de José María Aznar”.
Las actividades extractivas ya generan impactos graves y documentados: contaminación tóxica, degradación de ecosistemas y afectaciones a comunidades. Relajar la normativa solo agravará estos conflictos.
La oposición social es clara. Más de 200.000 personas participaron en 2025 en la consulta pública sobre legislación ambiental, reclamando más protección y más democracia.
En un contexto de crisis climática, tensiones geopolíticas y aumento de las desigualdades, proteger el agua no es solo una cuestión ambiental: es una cuestión de derechos, de justicia social y de democracia.
Para las organizaciones, el actual impulso político refleja una deriva preocupante: la remilitarización de Europa y la carrera por los recursos están desplazando la protección ambiental y los procesos democráticos.
Por todo ello, el European Movement for Water exige a la Comisión Europea que detenga cualquier intento de debilitar la Directiva Marco del Agua y que priorice su implementación efectiva, garantizando procesos transparentes y participativos.
Puedes consultar el texto completo del manifiesto y sumarte a las adhesiones aquí:
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