La Directiva Marco del Agua en revisión: ¿qué nos jugamos realmente?
El 10 de diciembre la Comisión Europea publicó la Comunicación “Simplificar para alcanzar una competitividad sostenible”. En este marco, se anuncia que la Directiva Marco del Agua (DMA) será examinada y revisada como muy tarde en el segundo trimestre de 2026.
Puede parecer un debate técnico, lejano y poco mediático. Pero, como se señaló en la reciente sesión de Veus de l’Aigua, organizada por Aigua és Vida, a menudo aquello que parece menos “sexy” es precisamente lo que tiene mayor trascendencia.

La Directiva Marco del Agua no es una pieza burocrática. Es el instrumento que, desde el año 2000, ha actuado como escudo legal para proteger ríos, acuíferos, zonas húmedas y aguas costeras en toda Europa.
¿Por qué existe la Directiva?
La DMA nace porque, a finales del siglo XX, el deterioro de los ecosistemas acuáticos continuaba a pesar de las directivas sectoriales existentes. Era necesario un cambio de paradigma.
La Directiva establece que el agua no es un bien comercial como los demás, sino un patrimonio que debe protegerse. Introduce el principio de no deterioro, el principio de precaución y el de quien contamina paga. Organiza la planificación por cuencas hidrográficas y obliga a garantizar la participación pública en la toma de decisiones.
En 2020, la propia Comisión Europea realizó una evaluación exhaustiva (Fitness Check) y concluyó que la Directiva es adecuada para alcanzar sus objetivos. El problema identificado no era la norma, sino su aplicación insuficiente.
No existe una base científica que indique que la Directiva sea inadecuada.
Una revisión en nombre de la competitividad
La revisión anunciada por la Comisión se inscribe en una agenda orientada a reforzar la competitividad europea, especialmente en el marco del RESource EU Action Plan, vinculado al acceso a materias primas estratégicas.
En la sesión de Veus de l’Aigua se expuso que sectores como la industria minera y extractiva han trasladado a las instituciones europeas la necesidad de “flexibilizar” determinados aspectos centrales de la Directiva, especialmente el régimen de excepciones y el principio de no deterioro.
Si estos límites se relajan de forma generalizada, la norma podría conservar su forma pero perder capacidad real de protección.
¿Y qué implica todo esto para nosotros?
La Directiva no es una norma abstracta. En Cataluña y en el Estado español ha sido una herramienta jurídica central para defender ríos y acuíferos.
Ha servido para fijar caudales ecológicos, impugnar planes hidrológicos y denunciar la sobreexplotación de masas de agua. El índice de explotación hídrica sitúa a Cataluña en un 31 %, una situación de estrés hídrico que no es una opinión sino un dato oficial.
Sin este marco europeo, muchas de estas luchas habrían sido mucho más débiles.
No es un debate técnico, es un debate de prioridades
La Directiva parte de una idea muy concreta: la protección de los ecosistemas acuáticos no es un lujo ambientalista, sino una condición para la salud pública y para la vida misma.
Cuando se plantea flexibilizar el principio de no deterioro en nombre de la competitividad, lo que se pone sobre la mesa es una jerarquía de prioridades. ¿Quién asume los costes? ¿Quién decide qué es “estratégico”? ¿Qué margen de deterioro se considera aceptable?
Si este marco se debilita, no solo cambia una norma: se desplaza el equilibrio entre interés general e intereses sectoriales.
Lo que viene ahora
La Comisión Europea ha anunciado un calendario que incluye orientaciones técnicas, un periodo de consulta pública y, posteriormente, una propuesta formal de revisión.
Este proceso será decisivo. No solo por la letra concreta de la Directiva, sino por el precedente que establezca. En un contexto en el que todavía no se han alcanzado los objetivos ambientales fijados, cualquier reforma debería basarse en evidencia científica, transparencia y participación real.
Desde Enginyeria Sense Fronteres defendemos que la revisión no puede convertirse en una regresión ambiental. El agua es un derecho humano y un bien común, no una variable ajustable en función de ciclos económicos o intereses sectoriales.
Enginyeria Sense Fronteres forma parte del Movimiento Europeo del Agua, una red de organizaciones de diversos países que ha acordado priorizar durante 2026 la defensa de la Directiva Marco del Agua frente a las presiones para debilitarla. Lo que está en juego no es solo una norma sectorial, sino el marco común que protege ríos y acuíferos a escala europea.
En coherencia con este posicionamiento, nos sumamos a la campaña europea #HandsOffNature, que reclama que la protección del agua y de la naturaleza no se recorte en nombre de la competitividad ni de intereses a corto plazo.
Manifiesto
En paralelo, diversas organizaciones sociales y ambientales hemos empezado a impulsar un manifiesto para defender la Directiva Marco del Agua ante el riesgo de regresión ambiental. El texto alerta de que una reforma orientada a “simplificar” la normativa podría debilitar el principio de no deterioro y reducir la capacidad de proteger ríos, acuíferos y ecosistemas acuáticos.
En esta primera fase se están recogiendo adhesiones de personas del ámbito científico y académico o con trayectoria en la gestión del agua, así como de organizaciones sociales, ambientales, académicas y administraciones públicas. El plazo para adherirse es el 15 de marzo.
Puedes consultar el texto completo del manifiesto y sumarte a las adhesiones aquí:
📄 Descargar el manifiesto en PDF
✍️ Formulario de adhesiones
Acto en el Parlamento Europeo
Además, el 24 de marzo se celebrará en el Parlamento Europeo una jornada pública sobre la defensa de la Directiva Marco del Agua, coorganizada por varios grupos políticos europeos. La sesión reunirá a representantes de organizaciones ambientales, juristas especializados y responsables de gestión pública del agua para analizar los riesgos asociados a su revisión y reforzar la defensa del marco europeo de protección del agua.
Entre las personas participantes habrá representantes del European Environmental Bureau, ClientEarth, Eau de Paris y Enginyeria Sense Fronteres. Inscripciones aquí.
En territorios con estrés hídrico estructural como el nuestro, rebajar estándares ambientales no es una solución. El reto no es simplificar la protección, sino garantizar su cumplimiento efectivo.
La protección del agua y de la naturaleza no es negociable. Y su defensa no es solo institucional: también es social y democrática.
El futuro del agua en Europa también se decide ahora.
