Orellana: cultivar huertos para defender derechos

Orellana: cultivar huertos para defender derechos

Educación ambiental comunitaria en Orellana para garantizar el derecho humano al agua y la soberanía alimentaria.

En un contexto marcado por la emergencia climática y la creciente presión sobre los territorios amazónicos, siete comunidades rurales de Orellana han impulsado jornadas de educación ambiental centradas en el derecho humano al agua y la soberanía alimentaria. No se trata solo de crear huertos escolares: se trata de reforzar vínculos comunitarios, recuperar saberes y garantizar derechos desde la base.

Un total de 137 niños, niñas y adolescentes, junto con docentes, familias y Juntas de Agua, han participado en un proceso que combina formación y práctica. A partir de la Guía de Huertos Escolares elaborada en el marco del proyecto de Ingeniería Sin Fronteras, se ha trabajado el uso responsable del agua, el cuidado del suelo y la producción de alimentos saludables como herramienta pedagógica y política.

Los huertos escolares se convierten así en espacios de aprendizaje vivo: no solo enseñan a cultivar cebollas, tomates o lechugas, sino que ponen en valor la gestión comunitaria de los recursos, la corresponsabilidad y la defensa del territorio frente a un modelo que a menudo prioriza el extractivismo por encima de la vida.

La iniciativa ha sido posible gracias a la colaboración entre diversos actores. Ingeniería Sin Fronteras ha aportado materiales y acompañamiento técnico; las familias han contribuido activamente en la construcción de infraestructuras como el invernadero; y el Gobierno Autónomo Descentralizado Provincial de Orellana, como socio local, ha brindado apoyo técnico. Esta articulación demuestra que la transformación es colectiva o no es.

En un momento en que la crisis climática agrava la vulnerabilidad de muchas comunidades rurales, apostar por la educación ambiental con enfoque de derechos es apostar por la resiliencia. Implicar a la infancia en el cuidado del agua y en la producción de alimentos sanos no solo mejora la seguridad alimentaria: construye conciencia crítica y fortalece el tejido comunitario.

Defender el agua en la Amazonía también es sembrar futuro. Y cada huerto escolar es una semilla de justicia ambiental.