Posicionamiento de Ingeniería Sin Fronteras ante el ataque de los Estados Unidos en Venezuela
Hoy, más que nunca, exigimos respeto por la soberanía de los pueblos y el fin de toda forma de intervención imperialista.
Condenamos firmemente la captura y traslado del presidente Nicolás Maduro y su compañera, Cilia Flores, por parte de fuerzas de los Estados Unidos. Este acto, precedido por varios ataques militares sobre territorio venezolano que han afectado la población civil y fuerzas militares, constituye una violación flagrante del derecho internacional y de la soberanía de Venezuela. Encubierto en una narrativa que instrumentaliza la lucha contra el “narcoterrorismo”, esta operación responde a una estrategia clara para el control de una de las reservas de petróleo más grandes del mundo, concentrada en Venezuela.
La energía, como bien común, requiere que su política nacional sea debatida y decidida según las necesidades y el mandato de su territorio o pueblo, con una mirada de justicia global y climática.
En cambio, los ataques militares de los Estados Unidos buscan enriquecer regímenes imperialistas y corporaciones transnacionales, reforzando lógicas neocoloniales y procesos de acumulación capitalista impulsados desde Washington. El petróleo, como recurso estratégico que ha modelado durante décadas las relaciones geopolíticas mundiales, es objeto de esta pugna para ser explotado, pero cualquier uso energético tendría que servir para garantizar derechos, servicios públicos y desarrollo local, alineado con la supervivencia al planeta.
De este modo, detrás de esta intervención militar, disfrazada de “transición pacífica”, se imponen los intereses corporativos y energéticos, buscando un acceso privilegiado en los recursos y recordando al viejo colonialismo. Estas acciones desprecian el derecho de la población venezolana a decidir su futuro y a controlar de sus propios recursos, como el petróleo. Así mismo, vulneran el derecho a la autodeterminación de los pueblos y perpetúan un modelo extractivista donde no todos los actores tienen el mismo poder para reaccionar y ejercer sus derechos.
Hacemos un llamamiento a todos los pueblos, desde la solidaridad internacional, a exigir respeto por los principios de soberanía, autodeterminación y justicia global. El futuro de un país lo tiene que decidir su pueblo, no los intereses de corporaciones ni potencias externas.
Desde Ingeniería Sin Fronteras defendemos la soberanía de los pueblos sobre su futuro, su territorio y sus recursos.