Recuperar la vida del suelo desde el territorio: taller agroecológico en Caaguazú

Recuperar la vida del suelo desde el territorio: taller agroecológico en Caaguazú

Compartimos técnicas prácticas como la lombricultura y el uso de fertilizantes naturales con Conamuri y personas campesinas, reforzando la soberanía alimentaria y las alianzas locales por una agricultura sostenible.

El pasado sábado 19 de julio, en la localidad de Caaguazú, se llevó a cabo un taller práctico sobre técnicas de recuperación de suelos en contextos rurales, impartido por el formador Pablo González. La jornada contó con la participación de 4 voluntarias de Ingeniería Sin Fronteras, 10 integrantes de Conamuri y diversas personas campesinas de la zona vinculadas a esta organización.

El objetivo del encuentro fue compartir conocimientos agroecológicos y promover prácticas sostenibles para mejorar la fertilidad del suelo con recursos locales, accesibles y respetuosos con el medio ambiente.

Durante el taller se abordaron tres ejes principales: la lombricultura, el aprovechamiento del calcio de las cáscaras de huevo y la preparación de agua de vidrio como fertilizante y protector natural de los cultivos.

La primera parte estuvo dedicada a la lombricultura, con especial énfasis en el uso de lombrices californianas como agentes de transformación de materia orgánica en humus de alta calidad. Se explicó que este humus posee un valor agronómico muy superior al estiércol convencional, y puede obtenerse a partir de residuos vegetales, estiércoles y restos domésticos. También se enseñaron técnicas para el montaje de sistemas de cría doméstica, el control de la humedad y el proceso de recolección del humus, así como su posible aplicación líquida por vía foliar.

A continuación, se trabajó en la elaboración de un preparado natural de calcio utilizando cáscaras de huevo activadas con zumo de limón o vinagre. Esta mezcla permite fortalecer la estructura celular de las plantas y prevenir plagas relacionadas con deficiencias nutricionales, especialmente cuando se aplica sobre las hojas.

La última parte de la formación se centró en la preparación de agua de vidrio, una solución alcalina elaborada con cal y ceniza que actúa como fungicida, insecticida y fertilizante foliar. Su pH elevado impide la proliferación de hongos y bacterias, y su aplicación regular mejora la resistencia de las plantas ante el estrés y las condiciones adversas. Se recomendó aplicarla por la tarde y añadir melaza para potenciar su efecto.

A lo largo de la sesión se destacó que muchas enfermedades y plagas tienen su origen en un desequilibrio del suelo, y que su cuidado es fundamental para mantener cultivos sanos y resilientes.

La participación de Ingeniería Sin Fronteras se enmarca en el acompañamiento a los procesos comunitarios que impulsa Conamuri, como parte de su compromiso con la soberanía alimentaria, la agroecología y la defensa de los derechos colectivos en el medio rural. Esta actividad ha permitido reforzar los vínculos con las organizaciones locales y seguir avanzando en la construcción de alternativas sostenibles desde el territorio.