Dos años trabajando por una transición energética feminista: ¿qué hemos hecho y qué hemos aprendido?

Dos años trabajando por una transición energética feminista: ¿qué hemos hecho y qué hemos aprendido?

Con el proyecto europeo Empowering Underrepresented Women in the Energy Sector (EUWES) hemos generado conocimiento, incidencia y formación para avanzar hacia un sector energético más justo e inclusivo.

Hace dos años, junto con DOOR (Croacia), FOCUS (Eslovenia) i WECF (Alemania), iniciamos un proyecto con un objetivo claro: situar la perspectiva de género en el centro del debate energético y contribuir a una transición más justa e inclusiva. Durante este tiempo, hemos generado conocimiento, impulsado formaciones y puesto sobre la mesa propuestas para romper las brechas de género en el sector. Este es un resumen del camino recorrido.

Un proyecto con muchas dimensiones

Este proyecto ha combinado investigación, incidencia política y formación. Hemos trabajado para visibilizar la discriminación estructural en el sector energético, aportar recomendaciones y generar espacios de reflexión y aprendizaje.

Diagnóstico e investigación:

Propuestas y recomendaciones:

Formación y sensibilización:

  • Nuevo taller de energía y género (julio 2024) → Espacios de aprendizaje para entender cómo el género influye en el acceso y la gestión de la energía, ofreciendo herramientas para transformar el sector desde una perspectiva feminista.
  • La energía con perspectiva de género en las aulas (enero 2025) → Materiales pedagógicos para integrar esta mirada en la educación, trabajando con jóvenes para fomentar su participación en el sector.

Reflexiones sobre el papel de las mujeres en la transición energética:

¿Qué hemos aprendido y qué retos nos esperan?

Estos dos años nos han confirmado que la transición energética no puede ser realmente justa si no incorpora la perspectiva feminista. Hemos visto que:

  • Las desigualdades de género en el sector energético son profundas y requieren cambios estructurales. Más allá de la brecha salarial y de presencia, hay una falta de políticas activas que fomenten la participación de las mujeres en la toma de decisiones.
  • Las mujeres tienen un papel clave en el impulso de alternativas sostenibles y comunitarias, y es necesario potenciar sus experiencias para transformar el modelo energético.
  • La educación es un ámbito estratégico para fomentar vocaciones y romper barreras estructurales. Es fundamental trabajar desde las primeras etapas para garantizar una participación equitativa en el ámbito tecnológico y científico.
  • Las políticas públicas deben integrar la perspectiva de género de manera transversal, y las empresas energéticas deben adoptar compromisos reales para garantizar la igualdad.

Este proyecto llega a su fin, pero el trabajo continúa. ¡Seguiremos luchando por una energía democrática y feminista!