2019, todo un año de actividades y reivindicaciones por una sociedad internacional justa

Presentamos la memoria de actividades y económica 2019. Una recopilación de los proyectos y campañas que hemos llevado a cabo a lo largo del pasado año.

Presentamos como cada año, la memoria de actividades de la Asociación Catalana de Ingeniería Sin Fronteras (ISF Cataluña), una fotografía de todo lo que hemos hecho, pensado y provocado juntas desde nuestra entidad durante el año 2019.

Ha sido un año en que hemos producido videoclips, estudios, documentales, movilizaciones, obras de teatro. Hemos estado en ferias, cines, mercados, vertederos. Hemos caminado por ríos, montañas, barrios. Hemos hablado a juntas comunitarias, oficinas eléctricas, parlamentos, radios. Hemos trabajado con nuestra gente de Ecuador, de Perú, El Salvador y Mozambique, en Cataluña, en el Estado y en Europa, con compañeras y compañeros de todo el mundo, gracias a todas las redes, alianzas y complicidades en las que nos apoyamos. Este año, incluso, hemos pensado que había que dar un paso adelante y aproximarnos a un país como Colombia, inmerso en un complicadísimo pero necesario proceso de paz, en el que quizás podemos aportar nuestro granito de arena. Y sin embargo, todo es poco para conseguir los cambios que pensamos que hay que generar en este mundo para acabar con las injusticias y las desigualdades.

Pero en 2019 es el año que fuimos conscientes de que nuestro tiempo se acababa como sociedad. Por fin, entendimos las dimensiones de la emergencia climática y como condicionaba todo aquello en lo que venimos trabajando desde hace 27 años. Si no hacemos nada, como sociedad global, la sequía comprometerá más aún la disponibilidad de recursos hídricos, y el derecho humano al agua se resentirá. Si no abordamos una transición energética justa, que descarbonizar a marchas forzadas nuestra economía sin dejar a nadie atrás, la pobreza energética acosará a muchas familias más. Si no imaginamos y nos organizamos para tener ciudades integradoras, con servicios de calidad y el acceso de todos, los residuos, la movilidad o la falta de acceso a la vivienda las hará inhabitables. Si no conseguimos una agricultura que consiga dar trabajo y alimentos a las familias campesinas de todo el mundo, a pesar del aumento de temperaturas, tampoco las ciudades del Norte o del Sur serán la solución para nadie.

La emergencia climática nos reafirma en todo lo que hemos venido haciendo y al mismo tiempo pone fecha de caducidad a nuestros esfuerzos. Tenemos poco más de una década para cambiar el corazón de un sistema profundamente injusto. Afortunadamente, hemos visto como miles de personas se han unido a una movilización para cambiarlo todo. Nosotros ya estábamos, con otra pancarta, solo esperamos que vosotros también os suméis y continuamos caminando juntas.

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