Construimos un deshidratador solar en Jaén, Perú
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Ampliando habilidades en Jaén: construcción de un deshidratador solar

Júlia Nueno. Grup Perú

Una de las primeras personas que conocí en Perú fue un profesor de secundaria en Trujillo. Quizás me he apresurado a definirlo como profesor… Por la mañana sacaba unas sillas a la terraza de su casa y mientras navegaba en su ordenador atendía un bar al que raramente se acercaba alguien a por una cerveza. Hacia a las 13h se iba a la escuela hasta las 18h, donde enseñaba inglés. Y algunas noches, en los meses que pasaba más dificultades, hacía de “huaquero” (saqueaba yacimientos arqueológicos para su colección personal y la venta de piezas).

Rápidamente he observado en Perú que no se puede definir a nadie por su profesión porque pocas son suficientemente lucrosas como para ser exclusivas. Aquí todo el mundo tiene varias habilidades con las que hace malabares para subsistir. Lo que es una obligación para su supervivencia, a mí me parece interesante, ya que el conocimiento en los distintos ámbitos de la vida es mucho más amplio entre los peruanos.

La vida de una PCR se adapta al ambiente: por la mañana puedes estar reuniéndote con maestros para un proyecto en escuelas, por la tarde construir con madera una tecnología para la mejora de la transformación agrícola y por la noche planear un encuentro con la red MUQUI (Red de Propuestas y Acción contra la Minería). La adquisición de nuevas habilidades, como la de carpintería esta semana, hace de las jornadas en Jaén algo muy dinámico.

Construcción de un Deshidratador Solar

Observamos en el primer taller de la Escuela de Emprendimiento Municipal que el secado del plátano para la confección de harina se realizaba dentro de un pequeño marco de madera con una red protectora de los insectos que se colocaba al sol. En fases previas del proyecto actual se han construido tecnologías, como el secador solar de café, de cacao, de polen, que permiten un secado protegido y más efectivo del grano. Nos planteábamos si era posible una tecnología parecida, que a través de la energía solar permitiera el secado de frutas.

Encontramos la respuesta en el Deshidratador Solar. Está formado por dos partes: el colector, un habitáculo donde la radiación solar calienta el aire, y la cámara de secado, donde circula el aire y se seca el alimento. Las ventajas que ofrece frente al secador que encontramos en el Instituto Tecnológico son la reducción del tiempo de secado y la protección de los alimentos que están asilados de cualquier factor exterior (lluvias, insectos, etc.)

Diseñamos un modelo junto a Chris, que ha realizado diversas construcciones para ISF en Perú, basándonos en planos de internet. Me enseñó las bases para el uso de una sierra, un martillo y, lo más importante, para mantener la paciencia. Construimos la estructura y fuimos colocando las distintas partes asegurándonos una ancha entrada de aire en la base y unos cuantos agujeros para una buena circulación en el techo. Añadimos algunos detalles, como cajones deslizantes y una cubierta de vidrio en lugar de nylon, que le daban un acabado más cuidadoso.

El total de la construcción nos llevó tres días y 160 soles (unos 50€). Lo llevamos al Instituto Tecnológico el penúltimo día del Módulo de transformación de frutas, hortalizas y azúcares y tuvo muy buena acogida entre las participantes del curso y los ingenieros que lo imparten, diversas personas nos pidieron los planos e instrucciones para su construcción. Una alumna del Instituto Tecnológico planea realizar su trabajo de final de grado realizando un análisis del proceso de secado en el Deshidratador. Una guía para su construcción estará disponible en la web de ISF próximamente.